Conocí a Frank J. Devlyn

Yo tenía 24 años cuando vi por primera vez a Frank J. Devlyn, nadie nos presentó, simplemente me preguntó si quería ir a pasear en bicicleta a la orilla de la playa, y así lo hicimos; posteriormente me pidió que lo acompañara a comprar unos sándwiches en Arbys, en una sucursal cercana, y me recomendó que no dejara de probar los de roast beef, sus favoritos.

Lo seguí viendo durante esos días, me dijo que era rotario y estaba ahí en representación de una revista que había fundado: Rotarismo en México. Después de haberme preguntado casi todo sobre mi vida, me dijo con mucho entusiasmo que era muy importante hacerme rotario, más aun cuando mi padre iba a asumir el cargo de gobernador del Distrito 417.

Eran días espléndidos, estábamos en el hotel Boca Ratón que inició su construcción en 1926, misma que refleja influencias mediterráneas, moriscas y góticas, actualmente es un Waldorf Astoria, ubicado a 47 millas al norte de Miami; eran los últimos días del mes de mayo de 1975 y ahí se celebraba la Asamblea Internacional para capacitar, en ese entonces, a 357 nuevos gobernadores de distrito; el presidente de Rotary International entrante era de Río de Janeiro, Brasil, Ernesto Imbassahy de Mello y su lema era: Dignifiquemos al Ser Humano. Frank se encontraba ahí porque habían sido invitados los editores de las revistas regionales, él aún no cumplía los 40 años.

Desde entonces, me di cuenta que Frank tenía un gran entusiasmo y alegría por haber sido admitido en Rotary, él lo consideraba indispensable para cualquier persona que destacara en su ocupación. Él tenía 5 años de haber ingresado al Club Rotario Anáhuac de la Ciudad de México, cuando fue presidente del club en 1973, y en esos tiempos como hasta el final de su vida, quería hacer muchas cosas más para ayudar a la organización, tenía un espíritu emprendedor que lo convertía en un poderoso promotor de sus propias ideas. De todo esto me di cuenta en unos cuantos días en que lo conocí por casualidad, sin pensar que algún día yo sería rotario y tendría una convivencia generacional con él y su familia.

Para esto, mi padre José María Sepúlveda y Sepúlveda, rotariamente Chema, simpatizó con este joven audaz y de espíritu proactivo, al que llegó admirar y con quien constituyó una amistad fuerte y duradera (familia con familia) que cultivaría toda su vida. Recuerdo que cada vez que mi padre iba a la Ciudad de México, que normalmente era cada semana, siempre trataba de visitar a Frank para hablar de asuntos rotarios.

En enero de 1976 yo ingresé a Rotary con el Club Rotario de Pachuca, ahí comencé a involucrarme con lo que sucedía en el distrito. Fui testigo de cómo Frank, por sus méritos, actividad y dotes de liderazgo que tenía, en julio de 1977 con la mayor facilidad tomó el cargo de gobernador del Distrito 417, mismo que recibió de manos de Jordi Sayrols, en el año en que yo asumí la presidencia del Club Rotario Pachuca-Sur, por lo que fue mi líder gobernador, y doy testimonio de su “suave y amable” forma de ser líder.

A mí me tocó participar en la primera comida de presidentes de club con el gobernador, en el Hotel Caminoiba a la Ciudad de México, que normalmente era cada semana, siempre trataba de visitar a Frank para hablar de asuntos rotarios. En enero de 1976 yo ingresé a Rotary con el Club Rotario de Pachuca, ahí comencé a involucrarme con lo que sucedía en el distrito. Fui testigo de cómo Frank, por sus méritos, actividad y dotes de liderazgo que tenía, en julio de 1977 con la mayor facilidad tomó el cargo de gobernador del Distrito 417, mismo que recibió de manos de Jordi Sayrols, en el año en que yo asumí la presidencia del Club Rotario Pachuca-Sur, por lo que fue mi líder gobernador, y doy testimonio de su “suave y amable” forma de ser líder.

A mí me tocó participar en la primera comida de presidentes de club con el gobernador, en el Hotel Camino Real de avenida Mariano Escobedo en la CDMX. Por iniciativa de Frank, esta fue la semilla de las posteriores reuniones y desayunos distritales, aunque la idea original y que dio frutos muy importantes para el distrito fue la reunión privada exclusivamente entre gobernador y presidentes, para saber de sus problemas y las soluciones implementadas, además de compartir éxitos y experiencias que pudieran ser aprovechados por todos.

Una de las cualidades más importantes de Frank dentro del rotarismo era su poder para motivar, y es que en cada reunión (aún en las privadas) y en cada discurso, siempre daba un mensaje que comprometía a la acción propositiva; yo nunca le escuché hablar en términos negativos, como en ocasiones lo hago yo. Sus frases y mensajes permanentemente fueron así: “Hay que escuchar a la gente para encontrar nuevas ideas, siempre hay que buscar nuevas posibilidades y oportunidades. El secreto para innovar es cambiar con los tiempos, aprender de otros y dejar huella”.

Cuando se tenía que referir a alguna conducta no apegada a las normas de Rotary, no le prestaba mucha importancia y la hacía ver como algo natural en el ser humano, tampoco la justificaba. Tal vez esa era una forma de estar siempre en la proactividad y positividad: no darle importancia a lo negativo y poner atención sólo a las conductas positivas, a las que pudieran ser semillas de nuevas ideas y de acciones importantes para beneficio de Rotary. Todo ello sin dejar de mostrar, en todas las ideas que compartía, su espíritu que no permitía el fracaso ni en lejana posibilidad.

No fue fácil para Frank llegar a ser director de Rotary International, porque su proactividad y liderazgo basados en el éxito empresarial, lo impulsaban a mantener una imagen viva y permanente en todos los medios de que se disponía en aquellos años, y esto aparentemente contravenía la norma sobre “no publicidad” durante los procesos de elecciones en Rotary.

Aquí vale la pena comentar que un día le pregunté a Frank ¿cuál era su secreto para el éxito? Y me dijo que eran dos: advertising y networking. En verdad lo eran porque las tarjetas personales que intercambiaba, las clasificaba su secretaria para no perder el contacto con quien pudiera ser interesante mantener alguna relación, y era natural que mantuviera también su imagen presente, era parte de su personalidad y de su ADN empresarial, lo que también hacía en la revista Rotarismo en México, al difundir ideas y acciones de nuestra organización, por lo que sus adversarios en la contienda para ser director de Rotary InternationaI, trataron de demostrar que Frank se había promovido para obtener ventaja en la elección y, después de un difícil proceso, siendo presidente de Rotary International el Dr. Carlos Canseco, Frank fue electo director para 1986-88.

Como director fue muy participativo y determinante al convencer al presidente de Rotary International, al presidente electo y además al secretario general, la conveniencia de comprar un edificio de 18 pisos en el 1560 de Sherman Avenue en Evanston, Illinois, que ponía en venta una sociedad médica. La idea era muy riesgosa, pensaban los más conservadores, pero Frank les demostró con números que podrían rentar la mayor parte del edificio, ya que no sería necesario ocupar todo, y esa es la historia del porque tenemos nuestro edificio sede actual y dejamos atrás el emblemático, pero insuficiente y antiguo edificio de 1600 Ridge Avenue, también en Evanston.

Así como este ejemplo, Frank Devlyn fue promotor de muchas ideas para que Rotary International fuera una corporación ejemplar, dispuesta a cambiar con los tiempos, y tener los medios necesarios para estar alerta y reaccionar antes de que el futuro nos obligara. No fue sorpresa el que Frank fuera designado fiduciario de La Fundación Rotaria de Rotary International para el periodo 1996-98, en donde igualmente se dedicó a aportar ideas para hacer más eficiente la dotación de recursos a los programas educativos y humanitarios.

Y sucedió lo lógico, Frank Devlyn fue electo presidente de la organización para el año 2000-01 y su lema fue: Crea consciencia y toma acción. Aquí nos vuelve a enseñar otro de sus secretos como líder visionario y su amplia experiencia en el éxito empresarial, porque el que toma acción sin haber previamente analizado conscientemente el ¿por qué debe tomar acción?, seguro no tendrá éxito porque no sabe exactamente lo que quiere lograr.

Además, los líderes deben estar motivados y la motivación nace de un convencimiento consciente y analítico; es decir, la acción en cualquier sentido debe primero ser “necesidad” y antes “convencimiento”. Creo que la frase Crear conciencia y tomar acción vista a fondo, es una técnica muy práctica para preparar líderes exitosos no solamente en Rotary.

Frank tuvo la habilidad de tener su cerebro, su corazón y sus manos (parafraseando a Luis Vicente Giay) en su familia, en Rotary y en su trabajo; no descuidó nada, por el contrario, las tres áreas las desarrollaba al mismo tiempo con el mayor interés y pasión.

Viajaba constantemente y formó una imagen internacional que lo mantuvo vigente, presente y actuante en los cinco continentes, aunado a ello, lo que expresaba Frank lo hacía, por lo que permanentemente cambiaba con los tiempos, y así fue adaptádose a las nuevas tecnologías hasta convertirse en un experto en las redes digitales. Además, escribió un buen número de libros sobre temas de contenido rotario que fueron diseñados para que pudieran ser leídos por personas no rotarias, a fin de que entendieran nuestra organización y pudieran tomar interés por formar parte de un club, al tiempo de superarse en todos los aspectos de su vida.

Recordaré a Frank Devlyn siempre construyendo ideas para mejorar a Rotary. Así otro ejemplo fue la formación del Fondo Unido Rotario de México A.C. (FURMEX) pensado para ayudar a los clubes rotarios en sus proyectos de servicio, pero también para que hubiera una entidad con personalidad jurídica, auxiliar en importaciones y trámites legales para internar al país equipos y aparatos que donaban otros países a proyectos de servicio en México. Posteriormente, se compraron dos pisos en Paseo de la Reforma 195, que fueron adquiridos legalmente por el Fondo Unido Rotario de México, con la participación económica de rotarios y clubes del Distrito 417 de ese entonces, hoy sede del Distrito 4170 y del FURMEX.

Al concluir la concesión que Rotary International otorgó para la publicación de la revista Rotarismo en México, Frank Devlyn propuso en una reunión del Fondo Unido Rotario de México (FURMEX), que dicha instancia diera inicio a una solicitud formal ante Rotary International para que le fuera otorgada la concesión de un nuevo proyecto editorial, que recabará las diversas expresiones de los distritos y clubes de la República Mexicana. Dicho proyecto fue expuesto por el propio Frank y J. Ernesto Benítez, en ese momento presidente del FURMEX, a los gobernadores en funciones, electos, propuestos y nominados que acudieron al RIMEX realizado en Veracruz, estando de acuerdo en ello se desarrollaron los trámites y se reunieron todos los requisitos, la junta directiva de Rotary International brindó su autorización para otorgar al FURMEX la concesión de la revista Rotary en México.

El Frank Devlyn que conocí, independientemente de sus empresas y sus logros rotarios, fue como un familiar, hermano de mi padre, a Frank lo traté igual que a sus dos hermanos Jesse y Patricio, y desde luego a Gloria Rita y a sus hijas. Otra de las cosas que siempre le admiré fue su entrega y devoción por su familia, porque él era un hombre de familia, preocupado, orgulloso, amoroso e igualmente líder familiar. Frank llegó hasta donde llegó, principalmente en Rotary, gracias al apoyo, compañía, admiración y amor que siempre le ha tenido Gloria Rita, la compañera de su vida, quien siempre lo aconsejó y le hizo notar lo que consideraba que podría ayudarlo, aún con problemas de salud en los últimos años, ella estuvo con él. Siempre fue una pareja admirable.

Frank no tuvo una vida fácil en ningún sentido, y se enfrentó constantemente a problemas y retos, pero aquello que lo hizo parecer en pleno dominio de las situaciones, fue la forma en que él veía estos sucesos naturales para cualquier empresario y hombre responsable de familia; es decir, siempre tenía entusiasmo, tenía a Dios dentro, porque eso quiere decir entusiasmo. Frank fue un hombre de fe, fe en un ser superior, siempre fue creyente de su camino religioso que le proporcionó una enorme fe en él mismo, eso lo hizo tener las más altas posiciones de liderazgo en todas las actividades en que se desarrolló.

Al otro día de su muerte envié a los gobernadores rotarios, entonces todavía electos, la propuesta de un concurso nacional permanente para declarar a los mejores clubes del país como “Clubes Frank J. Devlyn”, y la idea ya fue aceptada.

Frank James Devlyn Mortensen no ha muerto, porque su legado sigue vivo, miles de rotarios y no rotarios en el mundo siguen y seguirán cambiando con los tiempos, creando consciencia y tomando acción

– José Alfredo Sepúlveda
Exdirector de RI

Artículo originalmente publicado en la Revista Rotary en México Edición Julio Agosto 2020 No.45

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